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Demuestran que un test de ADN puede ser mas eficaz que el clasico Papanicolaou

Demuestran que un test de ADN puede ser más eficaz que el clásico Papanicolaou.

Un test de ADN para rastrear el virus del papiloma humano (VPH) ha demostrado ser más eficaz que los métodos habituales que usan los ginecólogos en sus consultorios para detectar el cáncer de cuello de útero. El VPH es la causa principal de cáncer cervical, y el virus se transmite a través de relaciones sexuales.
Hasta ahora, los ginecólogos utilizan básicamente dos métodos. Uno es el Papanicolaou –vulgarmente conocido como Pap–, un estudio bajo el microscopio de las células de la mucosa, a partir de una pequeña muestra obtenida raspando suavemente con una espátula de madera el cuello del útero. El procedimiento es indoloro, y el resultado demora varios días.
Pero en algunos países se utiliza la "visualización", un método que también apoya económicamente la Fundación Gates: mediante una colposcopía –que consiste en la observación directa del cuello del útero bajo una luz potente, y a través de una lente que aumenta de 10 a 20 veces la imagen–, se pasa sobre el cuello uterino un hisopo con vinagre. La luz vuelve blanco lo que podría ser una lesión precancerosa; en ese caso, el tejido es congelado mediante criocirugía.
Ahora, el New England Journal of Medicine acaba de publicar el resultado de un amplio estudio de ocho años realizado en más de 130.000 mujeres de aldeas rurales de la India, financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates.
El test consiste en rastrear la presencia del virus del VPH a través de su huella genética, es decir, de su código genético. También se realiza a partir de una muestra del moco cervical, pero el screening lo realiza una máquina.

El estudio se inició en 1999 y fue conducido por el doctor Rengaswamy Sankaranarayanan, de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, con sede en Lyon (Francia). Abarcó 131.746 mujeres sanas de 30 a 59 años, que viven en 497 aldeas de la India.
Las mujeres fueron divididas en cuatro grupos. El grupo control recibió la atención típica de las mujeres rurales: el consejo de ir al hospital para hacerse revisar. A un segundo grupo se le practicó una colposcopía; al tercero un Papanicolaou; y al cuarto, un test de ADN.
A los ocho años, el grupo de la colposcopía y el grupo control tenían las mismas tasas de cáncer avanzado y de muerte por cáncer cervical. El grupo del Pap tenía tres cuartas partes de esa tasa. Y el grupo del test de detección de HPV tenía una tasa del 50% menor.
Ninguna de las mujeres a quienes el primer test de ADN les dio negativo, había muerto de cáncer cervical en esos ocho años. Esto hace pensar a los especialistas que, a partir de los 30 años, no sería necesario reiterar el test con tanta frecuencia como el Pap.
Según Sankaranarayanan, bastaría con repetirlo cada diez años. Pero la directora de Cáncer Ginecológico en la Sociedad Americana del Cáncer, Debbie Salsow, no está de acuerdo, y advierte que "un resultado negativo significaría bajas probabilidades de desarrollar cáncer, pero no cero. Si me dijeran de hacerlo cada cinco años, no opondría resistencia". Desde 2002, la Sociedad aconseja a las mujeres sanas hacerse un Pap cada dos años.
El cáncer de cuello uterino es causado por unas pocas de las 150 cepas del virus del papiloma humano. Las mujeres comienzan a contraerlo apenas se inician en las relaciones sexuales; pero en más del 90% de los casos, el virus desaparece antes de los dos años sin dejar rastros.
"Las consecuencias de los descubrimientos de este estudio son inmediatas y globales –destacó el doctor Mark Schiffman, del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, en un artículo que acompaña la publicación del trabajo–. Los expertos internacionales en prevención de cáncer cervical deberían adoptar ya mismo el test de VPH". El obstáculo mayor, señalan los expertos, será cultural: después de décadas de insistir para que los ginecólogos ordenen hacer un Pap a sus pacientes, no será fácil que adopten el nuevo método.